domingo, 24 de agosto de 2014

Diccionarios bilingües: ¿aliados incuestionables?

¡Cualquiera traduce con un diccionario bilingüe!

La realidad (triste, por cierto) es que el común de la gente cree que si sabés un par de idiomas (español/inglés, por ejemplo) y tenés buenos diccionarios (dos o tres bilingües serían suficientes), vas a poder traducir.

Claro que vas a poder traducir, pero bastante mal.

Afirmo lo anterior no simplemente porque soy una gran defensora del traductor profesional, aquel que se formó, se capacita, estudia y que realmente comprende lo que es enfrentarse a un texto y producir una traducción digna; lo afirmo, también, porque a las pruebas prácticas me remito. Basta con buscar un término técnico en un diccionario bilingüe para comprobar la aseveración. (Advertencia: por cuestiones de espacio, me limito aquí a la elección de términos dentro de un área especializada como la jurídica. No intento abarcar la totalidad de aspectos complejos propios de la tarea del traductor).

Supongamos que se nos encomienda la traducción de un documento fuente redactado en español, en el que, en distintas porciones del texto, se utiliza el término «garantía». Invito al lector a abrir un diccionario bilingüe y buscar dicho término. ¿Cuántas opciones nos da el diccionario? Casi diez (al menos son las que estoy viendo en el Diccionario Jurídico de Cabanellas de las Cuevas). Observemos:

GARANTÍA
Bond, bail, guaranty, pledge, security, guarantee, guaranty contract, warranty.

Bien. Genial. Perfecto. ¿Y ahora qué hace el inexperto conocedor de idiomas devenido en traductor? ¿Vino fallado el diccionario? No. ¡No! La falla radica en pensar que el diccionario bilingüe hace las veces de traductor. Como vemos, el diccionario no brinda la solución, sino las posibles traducciones. Rara vez nos dirá a qué área jurídica pertenece cada término. Casi nunca nos dirá cuál es el verbo que debemos usar, ni nos dirá el régimen preposicional pero, más grave aún, no nos dirá la diferencia componencial que existe entre cada uno de los términos. La traducción no es un juego azaroso, una especie de ruleta rusa. El traductor que no se formó, no estudió, no conoce las diferencias de fondo muy difícilmente llegue a elegir la opción correcta. Huelga decir que si se elige el término equivocado, básicamente se estará diciendo algo que no es, y el producto final carecerá de total sentido.

El término garantía es tan solo un ejemplo entre millones de palabras técnicas y polisémicas, característica esta última que agrava el debate. Esta cuestión que aquí analizo no es privativa del español. Lo mismo sucede en inglés, con el término «equity», por ejemplo. El neófito podrá decidir, sin más, que su traducción es «equidad». Correcto, pero solo a veces. Como podrán sospechar, el término tiene otras acepciones y traducciones según el contexto donde aparezca. Así, podrá traducirse como sistema jurídico de Equidad (en oposición al Common Law), capital propio de una sociedad comercial, utilidades, acciones societarias, fondos, o bien renta variable. 

Que se sepa de una vez: no cualquiera puede traducir. Traducir es una actividad intelectual compleja. Los diccionarios lucen muy bien en los estantes de la biblioteca, pero no siempre harán lucir al autor de las traducciones. No confiemos ciegamente en ellos. Las fuentes de consulta hoy en día son inagotables. El diccionario bilingüe es simplemente una más, pero no es la única y, peor aún, no nos proporciona la verdad absoluta. El diccionario bilingüe es simplemente una guía, un disparador, pero no nos dará la solución. Muy por el contrario, y por el desconocimiento de quien lo utiliza, puede ser fuente de (gravísimos) errores.

A modo de conclusión: el arte del traductor y la calidad de la traducción se ven reflejados en el producto final. Un traductor crítico, analítico, profesional y responsable no debe abandonar jamás la capacitación, la incesante lectura, la investigación y la curiosidad. La traducción es un acto de creación, no de copiado automático. Ningún diccionario va a reemplazar el buen criterio del traductor, máxime si la traducción es especializada. 

Los diccionarios sirven para los que saben.

Copyright © 2014 Mariela Santoro



Si el lector necesita una traducción realizada por un profesional que no restrinja su investigación al diccionario bilingüe, lo invito a visitar mi sitio web: www.translational.com.ar






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